Tras los pasos del Slender Man



Kauffman me solicitó muy cortésmente que averigüe algo más sobre el Slender Man...
Lo confieso... lo primero que hice fue llamar a mi amiga Vilma (o Velma... ya me dirán ustedes con tantas traducciones) debido a que con este tipo de personajes siempre surge la duda con respecto a si se trata de un mito o una realidad.

Por supuesto los dotes investigadores de Vilma dieron sus frutos aclarándome algunos puntos negros sobre este extraño personaje.



"Todo apunta a que el Slender Man es un hombre alto, muy delgado y con al menos 6 brazos que va vestido siempre con traje, muy similar al queridísimo Jack Skellington de Pesadilla antes de Navidad.
Lo que lo hace tenebroso es que suele "kidnapear" a los más pequeños gracias al magnetismo que produce cuando estira exageradamente sus brazos y su cuerpo. El hipnotismo es su arma más letal, ten cuidado April, no se si es un monstruo o alguien disfrazado, debes tener cuidado!, por cierto, también le gusta pasearse por 4chan...
" me comentó Vilma por teléfono.

Luego de hablar con Vilma se me hizo un nudo en el estómago, pensé en renunciar al reportaje pero como soy una de las mejores profesionales de este sector me he tirado de lleno a la piscina.

Sumando opciones preferí consultar también a Reed Richards ya que sabe muy bien lo que es esto de estirarse y me comentó que según las características dadas por Vilma, uno de los candidatos posibles es el Dr. Octopus, "un hijo de puta de cuidado" dijo.



Lo dicho por Reed no me cuadraba, parecía como si lo dijera por un odio particular, de echo al ver imagenes del Dr. Octopus lo descarté porque es un poco rechoncho y Slender Man es más del tipo delgado...

Las pistas no me conducían a ninguna parte, solo me quedaba la opción de vestirme de niñita y jugar en un parque a las 3 de la mañana y así lo hice...

Menudo frío he pasado, estuve 30 minutos columpiándome sin cesar hasta que escuché un ruido a mi espalda y ahí estaba el... el Slender Man, como si se tratase de un árbol en movimiento... abrió sus brazos y me hipnotizó, no pude evitar acercarme a el con una fascinación especial.
Pese a saber que si me dejaba atrapar ese sería el final de esta historia no podía evitarlo, el fuerte poder hipnótico me forzaba... el encuentro era inevitable, todo estaba perdido, hasta que de pronto y sin querer un botón de mi camisa ajustadísima de colegiala se rompió y voló por los aires dejando a la luz de la noche uno de mis pechos.

Que decirles... el Slender Man al ver que no era una niña plegó sus brazos y se retiró del sitio tal y como había aparecido...

Es la primera vez que agradezco que se me salga un pecho ;)

Conclusión: no dejar a los niños sueltos por la noche, el Slender Man puede atacarlos y como dice mi amiga Vilma "kidnapearlos".

Nos vemos en el próximo reportaje ;)

April.